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diumenge, 24 de febrer de 2013

Llaves Perdidas


Ahora hablo de aquella sensación que te sobresalta el cuerpo cuando te das cuenta de que has perdido las llaves de casa o tu camiseta favorita. Empiezas a buscar por todos lados y aun así. no las encuentras. Entonces, tras tiempo de búsqueda, te encuentras con cualquier otra cosa que ya habías dado por perdida, y que después de tanto tiempo, ya ni tan solo recordabas. Ahora ni si quiera la necesitas, pero hace un tiempo, la necesitabas.

En un momento dado tuviste que decidir parar esa búsqueda, tuviste que saber decir “ya basta, es suficiente.”. Quizás porque ya no la necesitabas más o por el simple hecho de que alguna otra había suplantado su uso.

Creo que hablo en voz de todos cuando digo que tenemos un inventario, una pila infinita, de cosas que hemos perdido y que todavía esperan ser encontradas, anhelando ser reconocidas por el valor que una vez les habíamos brindado.

Y creo – siempre, mas sino la mayoría de veces- que aquí es dónde yo pertenezco.



Definitivamente, aquí es dónde pertenezco. Dónde quiero pertenecer. Yo soy aquella nota escrita en una hoja, ahora ya arrugada, que tienes guardada y no sabes dónde. Aquel libro que te prestaron y del que te has adueñado sin siquiera pretenderlo. Aquella página de un libro que pasó por tus manos y que ahora tiene una frase marcada a lápiz. Aquel dibujo rápido que te dieron en clase hundido en lo más hondo de tu cajón.

La esperanza de que, en el día menos esperado, me encuentres y te recuerde todo aquello  que un día te hice sentir es lo que me hace vivir tal y como vivo.